El maltrato termina… pero sus huellas permanecen.
La persona que hizo daño ya no está, pero el miedo, las dudas y el dolor pueden seguir acompañando a quien lo sufrió.
Algunas de esas huellas invisibles son:
Estas huellas no definen quién eres. Son las consecuencias de una experiencia dolorosa, no tu identidad.
Con apoyo psicológico es posible sanar esas heridas invisibles, recuperar la confianza en ti y volver a construir una vida libre de miedo.



