Ansiedad anticipatoria.

El domingo no significa descanso.
Significa un nudo en el estómago.
Empiezan a aparecer los pensamientos:”Otra vez lo mismo.””No tengo fuerzas.””Ojalá el fin de semana durara un día más.”
Y, sin darte cuenta, el domingo deja de ser un día para disfrutar y se convierte en la antesala de la ansiedad.
No siempre es pereza.
Es un trabajo que te desgasta.
Una responsabilidad que te supera.
Una presión constante por hacerlo todo bien.
O un nivel de estrés que llevas soportando tanto tiempo que has acabado normalizándolo.

Tu cuerpo se mantiene en alerta.Descansas menos.Disfrutas menos.Y poco a poco dejas de sentir que tu vida te pertenece.
No tienes por qué acostumbrarte a vivir así.
La ansiedad, el estrés o el agotamiento emocional pueden trabajarse. Recuperar la calma es posible, y pedir ayuda, significa que has decidido empezar a cuidarte.
Si cada domingo sientes que el lunes pesa demasiado, quizá sea el momento de escuchar lo que esa sensación lleva tiempo intentando decirte.