ADOLESCENCIA: ¿ABRAZAR O DEJAR ESPACIO?

Hay momentos en los que miras a tu hijo/hija adolescente y no sabes qué hacer.
Si le preguntas, responde con un “nada”.
Si te acercas, parece que le molesta.
Si intentas abrazarle, se aparta. Y si decides dejarle tranquilo… te quedas pensando si quizá necesitaba que estuvieras ahí.
La adolescencia está llena de contradicciones.
A veces necesitan que te alejes. Y otras veces necesitan comprobar que, aunque se alejen, sigues ahí.

Porque ese “déjame” no siempre significa “no te necesito”.
Significa: “Necesito mi espacio”. “Estoy intentando entenderme”. “No sé cómo contarte lo que me pasa”. “Ojalá pudieras acercarte sin hacerme sentir que tengo que explicarlo todo”.
Y ahí está uno de los mayores retos de acompañar a un/ una adolescente.
Aprender a respetar su espacio sin desaparecer de su mundo.
No se trata de perseguirle. Ni de dejarle solo.
Se trata de que sepa que puede cerrar la puerta de su habitación…
Pero que al otro lado sigue habiendo alguien dispuesto a escucharle.
Crecer también puede ser difícil.
Nuestros hijos/ nuestras hijas no necesitan que les demos una solución.
Necesitan sentir:

“No tienes que contarme todo ahora. Pero cuando quieras, estoy aquí.”
Si sientes que últimamente ya no sabes cómo acercarte a tu hijo/hija, que cada conversación termina en discusión o que la distancia entre vosotros empieza a preocuparte, no tienes por qué hacerlo solo/a.
Hablarlo puede ayudaros a encontrar otra manera de estar cerca.